MABRA – el nombre para calidad

La tripa artificial, en todos sus desarrollos, nunca ha podido desplazar a la tripa natural en la producción de embutidos. Las características del „antiguo envase“ para embutidos son tan significativas y singulares, que los fabricantes no pueden ni quieren prescindir de él, en la mayoría de sus productos punteros. Numerosos tipos de embutidos tradicionales como la salchicha frita de Turingia, la salchicha asada a la parrilla de Nuremberg o la salchicha blanca de Munich deben, conforme a las normas de pureza establecidas, estar embutidas sólo en tripas naturales – por lo menos, si quieren ser denominadas como „auténticamente tradicionales“. La envoltura natural de estas clásicas salchichas alemanas aporta las condiciones óptimas de ahumado, se encarga de la consistencia correcta (el efecto „crujiente“) y favorece, gracias a su permeabilidad al aire, el proceso de maduración necesario de muchas especialidades de la carnicería artesanal alemana. Así el embutido puede respirar y ahumarse muy bien. Ésto juega un papel especial, sobre todo, en los embutidos curados. Durante el ahumado, la envoltura natural asegura una buena captación del humo y así favorece el específico y aromático sabor del embutido. La tripa natural tiene también un uso internacional en muchos tipos de embutidos tradicionales. Por ejemplo, en Francia el popular merguez, en Italia el salami, en España el chorizo.